Encargandonos de nosotros mismos
Hace una semana terminé un curso de "sicología del aprendizaje" por llamarlo de alguna forma, al cual asistí por designación de mi jefatura. Al comienzo fui molesto ya que se realizaría los sábados (3 consecutivos) ocupando mi tiempo libre desde 9:00 a 18:00 horas...
Les contaré que como la mayoría de ustedes( supongo) planifica su "escaso" tiempo libre, yo también lo hago y recibí esta invitación-designada ya con mi nombre el día viernes en la tarde.Obviamente mi reacción fue de bastante molestia y la descargué toda el sábado a las nueve de la mañana. "La noche anterior por estar trabajando me acosté alrededor de las 04:30 y me levante hoy a las 8:00 horas" comencé quejandome ante la "profe" ". Y no fui el único.
Llegamos de 3 empresas del mismo holding al curso, aunque estamos reunidos bajo el mismo espacio físico no todos nos conociamos. Ubicaba a unos cuantos y eso.
Al iniciar el curso todos reclamamos contra la empresa por hacernos asistir de una manera obligada a un curso ,que ya como muchos otros, sería inaplicable en el ambiente de trabajo. Al ir entrando en temas me di cuenta que los personajes de las otras plantas pensaban de una manera similar a la mía, las mismas inquietudes, los mismos desacuerdos con sus jefes, las típicas quejas por la poca plata...y los fui observando al rostro a cada uno en ese circulo de sillas en torno a Laura ( la profe). Me pareció increíble que siendo todos de distintas edades, distinto nivel socio-económico, con diferentes estudios y en diferentes cargos, tuviesemos pensamientos tan parecidos.
Laura, como una sicóloga con experiencia, fue creando instancias para observarnos a cada unos de nosotros. Es increíble la cantidad de cosas que desconoces o que no afrontas por temores internos, a veces imperceptibles o asumidos como normales. Por ejemplo: el miedo al ridículo, al no saber, al decir que no, al poder agradecer, al decir te amo...ufff. En los tres sábados que asistí a ese curso pude darme cuenta de cosas que el ser humano pasa por alto muchas veces...por ejemplo lo dañino que puede ser emitir juicios negativos sin conocer a la persona, que fuerte. Pues un juicio mal intencionado puede perjudicar mucho mas de lo que uno piensa a un individuo con el resto.
Gracias a una "terapia colectiva" aprendimos a pedir perdón, a perdonar y perdonarnos como seres imperfectos que somos, a nuestros jefes y a nuestros subalternos...en resumen a liberarnos, a pensar que el cambio puede ser posible si yo quiero, si deseo correr riesgos y luchar contra mis temores y teniendo muy claro que también puedo perder aunque ponga todo mi empeño.
Si... creo que esos días aprendimos algunos que somos capaces de hacernos cargo de nosotros mismos.
Gracias Laura.

